¿Cómo afecta la inteligencia artificial a la educación? Lo que estudiantes y familias deben saber para prepararse mejor para la PAES
- Preuniversitario Gauss
- hace 5 horas
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La inteligencia artificial (IA) ya forma parte de la vida cotidiana de los estudiantes. Desde herramientas como ChatGPT hasta plataformas que generan resúmenes, explican ejercicios o crean planes de estudio personalizados, la tecnología está transformando la forma en que aprendemos.
Pero esta transformación también plantea una pregunta importante para estudiantes, apoderados y docentes:
¿La inteligencia artificial mejora realmente el aprendizaje o puede convertirse en una dependencia que perjudique el desarrollo académico?
La respuesta no es blanco o negro. Como ocurre con cualquier herramienta, el impacto de la IA depende de cómo se utilice.
La educación cambió: el desafío ya no es encontrar información
Hace apenas algunos años, gran parte del tiempo de estudio consistía en buscar información. Hoy, un estudiante puede obtener una explicación sobre una fórmula matemática, un concepto de historia o una estrategia para rendir la PAES en cuestión de segundos.
El problema ya no es el acceso a la información.
El desafío ahora es saber interpretar esa información, cuestionarla, aplicarla y transformarla en conocimiento útil.
Por eso, las habilidades más valoradas en el mundo académico y laboral están cambiando. La capacidad de memorizar datos pierde protagonismo frente a competencias como:
Pensamiento crítico.
Resolución de problemas.
Creatividad.
Capacidad de análisis.
Comunicación efectiva.
Toma de decisiones.
En otras palabras, la IA puede entregar respuestas, pero sigue siendo el estudiante quien debe aprender a formular las preguntas correctas.
¿Cómo usan la IA los estudiantes que preparan la PAES?
Hoy es cada vez más común que los alumnos utilicen herramientas de inteligencia artificial para:
● Resolver dudas de contenidos.
● Obtener explicaciones alternativas cuando no entienden una materia.
● Generar resúmenes.
● Organizar horarios de estudio.
● Crear ejercicios de práctica.
● Simular preguntas tipo PAES.
● Identificar debilidades académicas.
Bien utilizada, la IA puede transformarse en un tutor disponible las 24 horas del día.
Sin embargo, existe una diferencia importante entre usar la IA para aprender y usar la IA para evitar aprender.
Cuando el estudiante simplemente copia respuestas sin comprender el proceso detrás de ellas, el aprendizaje se vuelve superficial y los vacíos terminan apareciendo más adelante, especialmente en evaluaciones exigentes como la PAES.
Los riesgos de depender demasiado de la inteligencia artificial
Uno de los principales desafíos que observan docentes y especialistas es la tentación de delegar completamente el esfuerzo intelectual.
Algunas señales de alerta son:
● Resolver ejercicios sin intentar pensarlos previamente.
● Copiar respuestas completas para tareas escolares.
● No verificar si la información entregada es correcta.
● Estudiar únicamente mediante resúmenes generados automáticamente.
● Perder la práctica de argumentar y desarrollar ideas propias.
La IA puede cometer errores, inventar información o entregar respuestas incompletas. Por eso, utilizarla sin criterio puede generar una falsa sensación de dominio sobre una materia.
En preparación universitaria, donde el objetivo es desarrollar autonomía académica, esto puede convertirse en una desventaja importante.
Lo que la IA todavía no puede reemplazar
A pesar de todos sus avances, existen aspectos fundamentales del aprendizaje que siguen dependiendo de las personas.
La inteligencia artificial puede explicar contenidos, pero no conoce la historia personal de cada estudiante.
No sabe:
● Qué lo motiva.
● Qué lo frustra.
● Cómo reacciona frente al estrés.
● Cuáles son sus fortalezas reales.
● Qué carrera tiene sentido para su proyecto de vida.

Según explica Verónica Ducassou, Directora de Orientación Vocacional y Bienestar Estudiantil de Preuniversitario Gauss, el verdadero desafío actual no es acceder a más información, sino ayudar a los estudiantes a interpretar esa información y transformarla en decisiones significativas para su futuro. Además, sostiene que las preguntas relacionadas con identidad, propósito y proyecto de vida continúan requiriendo acompañamiento humano.
Esta diferencia es especialmente relevante cuando llega el momento de elegir una carrera o enfrentar decisiones importantes sobre el futuro académico.
Inteligencia artificial y orientación vocacional: una combinación posible
Muchos estudiantes ya utilizan herramientas de IA para explorar carreras, comparar universidades o investigar empleabilidad. Y eso puede ser útil.Pero elegir una carrera implica mucho más que revisar rankings o salarios.
También requiere reflexionar sobre:
● Intereses personales.
● Habilidades.
● Valores.
● Estilo de vida deseado.
● Expectativas profesionales.
La tecnología puede ayudar a ordenar información. Sin embargo, la construcción de un proyecto personal sigue siendo un proceso profundamente humano.
¿Qué significa esto para los preuniversitarios?
La irrupción de la inteligencia artificial en la educación está obligando a los preuniversitarios a evolucionar. Ya no basta con entregar contenido. Los estudiantes pueden encontrar contenido en internet en pocos segundos.
El verdadero valor está en ayudarles a:
● Aprender de manera más eficiente.
● Interpretar resultados.
● Corregir errores.
● Mantener la motivación.
● Construir hábitos de estudio.
● Gestionar la ansiedad.
● Tomar decisiones académicas informadas.
Por eso, los modelos educativos más efectivos tienden a combinar tecnología con acompañamiento personalizado.
La propia experiencia de Preuniversitario Gauss apunta en esa dirección: tecnología integrada, seguimiento individual, clases híbridas, coaching académico y orientación vocacional forman parte de una propuesta donde la tecnología actúa como apoyo al aprendizaje, no como reemplazo de la relación humana.
La IA no reemplazará a los profesores, pero sí cambiará su rol
Probablemente uno de los mayores cambios que veremos en los próximos años es la transformación del rol docente.
Los profesores dejarán de ser únicamente transmisores de información para convertirse cada vez más en:
● Mentores.
● Facilitadores.
● Guías de aprendizaje.
● Entrenadores de pensamiento crítico.
● Acompañantes del proceso académico.
En un mundo donde la información está disponible de manera instantánea, la capacidad de orientar, contextualizar y desarrollar criterio adquiere aún más valor.
Entonces, ¿la IA es buena o mala para la educación?
La inteligencia artificial no es una amenaza para el aprendizaje. Tampoco es una solución mágica.
Es una herramienta poderosa que puede acelerar procesos, personalizar experiencias y facilitar el acceso al conocimiento.
Pero el aprendizaje profundo sigue dependiendo de elementos que ninguna tecnología ha logrado reemplazar:
● La curiosidad.
● El esfuerzo.
● La disciplina.
● La interacción humana.
● La capacidad de reflexionar sobre uno mismo.
Para quienes hoy se preparan para la PAES, el desafío no será competir contra la inteligencia artificial. Será aprender a utilizarla inteligentemente.
Lo importante no es usar inteligencia artificial en la educación, sino aprender mejor
La inteligencia artificial llegó para quedarse y seguirá transformando la forma en que los estudiantes aprenden. Hoy puede ayudar a resolver dudas, organizar el estudio, practicar ejercicios e incluso personalizar parte del proceso de aprendizaje.
Sin embargo, prepararse para la PAES implica mucho más que acceder a respuestas rápidas. Requiere desarrollar pensamiento crítico, aprender a resolver problemas, construir hábitos de estudio, manejar la frustración y tomar decisiones importantes sobre el futuro académico y profesional.
La IA puede ser una gran aliada cuando se utiliza para comprender mejor los contenidos y potenciar el aprendizaje. Pero cuando reemplaza la reflexión, el esfuerzo o la capacidad de pensar por cuenta propia, deja de ser una herramienta útil y se transforma en una limitación.
Por eso, el desafío para los estudiantes de hoy no es competir con la inteligencia artificial, sino aprender a utilizarla de manera inteligente. Porque los mejores resultados no los obtendrán quienes dependan de la tecnología, sino quienes sepan combinar sus beneficios con aquello que sigue siendo irremplazable: la curiosidad, el criterio, la perseverancia y el acompañamiento humano.
En educación, el futuro no será de las personas o de la tecnología. Será de quienes sepan aprovechar lo mejor de ambas.




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