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¿Cuáles son las mejores técnicas de estudio según la ciencia?

  • Equipo Preu Gauss
  • hace 9 minutos
  • 8 min de lectura

Estudiar durante más horas no siempre significa aprender más. La evidencia científica muestra que la forma en que practicas, distribuyes tus sesiones y recuperas la información puede influir más que el tiempo que pasas frente a los apuntes.


Ejercicios de matemáticas y lápices utilizados para aplicar técnicas de estudio basadas en evidencia científica.

Entonces, ¿cuáles son las mejores técnicas de estudio según la ciencia? Las estrategias con mayor respaldo son la práctica de recuperación, el estudio espaciado, la práctica intercalada, la autoexplicación y la revisión consciente de los errores. En cambio, releer varias veces o subrayar sin poner a prueba lo aprendido suele producir una sensación de dominio que no siempre se refleja al momento de responder una prueba.


Si estás preparando la PAES, la clave no es aplicar todas estas técnicas al mismo tiempo, sino descubrir cuáles necesitas y convertirlas en una rutina constante.


1. Práctica de recuperación: intenta recordar antes de volver a leer


La práctica de recuperación (también conocida como active recall) consiste en intentar recordar una información sin mirar inmediatamente la respuesta.


Puedes aplicarla de distintas maneras:


●      Responder preguntas sin revisar tus apuntes.

●      Hacer un ensayo o un miniensayo.

●      Usar tarjetas de preguntas.

●      Escribir todo lo que recuerdas sobre un tema.

●      Explicarle un contenido a otra persona sin consultar el material.


¿Por qué funciona? Porque recuperar una información desde la memoria fortalece las rutas que necesitarás para volver a encontrarla más adelante.


Un estudio de los investigadores Henry Roediger y Jeffrey Karpicke concluyó que realizar pruebas de memoria favorece la retención a largo plazo. En su experimento, releer permitió recordar más en una evaluación inmediata, pero practicar la recuperación produjo mejores resultados cuando la evaluación se realizó varios días después (Psychological Science).


¿Cómo aplicar la práctica de recuperación para la PAES?


Después de estudiar un contenido, cierra el cuaderno y responde tres preguntas:


  1. ¿Qué aprendí?

  2. ¿Qué conceptos puedo explicar sin ayuda?

  3. ¿Qué parte todavía no podría responder en una prueba?


Luego realiza algunos ejercicios sin mirar ejemplos resueltos. Solo después compara tus respuestas y revisa los errores.


Esto también ayuda a medir tu avance de manera más objetiva. Como cuenta Grecia Ruiz, exalumna de Preu Gauss y estudiante de Ingeniería Civil Industrial en la Pontificia Universidad Católica:


“Si veía que todavía me faltaba para alcanzar el puntaje que necesitaba para entrar a la carrera que quería, simplemente hacía más ejercicios. Eso también me ayudó emocionalmente, porque iba viendo cómo avanzaba y eso me daba tranquilidad”.

2. Estudio espaciado: distribuye el aprendizaje en el tiempo


El estudio espaciado consiste en revisar un contenido en varias sesiones separadas, en lugar de concentrar todo el trabajo durante una sola jornada.


Una revisión de diez técnicas de aprendizaje, realizada por investigadores de distintas universidades estadounidenses, clasificó la práctica distribuida y las pruebas de práctica entre las estrategias de mayor utilidad. Sus beneficios se observaron en estudiantes de diferentes edades, asignaturas y niveles de habilidad (Dunlosky y otros, 2013).


En palabras simples: es mejor estudiar un contenido cuatro veces durante dos semanas que intentar aprenderlo todo la noche anterior.


Ejemplo de estudio espaciado


Si hoy aprendes un contenido nuevo, podrías revisarlo:


●      El mismo día, con una prueba breve.

●      Dos o tres días después.

●      Una semana más tarde.

●      Dos semanas después.


Las revisiones no tienen que ser extensas. Diez o quince minutos de preguntas y ejercicios pueden ser más útiles que releer durante una hora.


Este sistema también evita que el estudio dependa exclusivamente de la motivación. Benjamín Martínez, exalumno online de Preu Gauss que obtuvo 1.000 puntos en Ciencias y Matemática, reconoce que la constancia fue uno de sus principales aprendizajes:


“Hubo un período durante el año en que bajé bastante el ritmo de estudio y perdí un poco el foco. Después logré retomarlo, pero aprendí que lo ideal es mantener la constancia durante todo el año”.

Si tu objetivo requiere un puntaje especialmente alto, como ocurre con quienes se preguntan cuántos puntos necesitan para estudiar Medicina, comenzar con anticipación permite espaciar la práctica y no concentrar toda la presión en las semanas previas a la PAES.


3. Práctica intercalada: combina distintos tipos de ejercicios


La práctica intercalada consiste en mezclar preguntas o problemas de distintas materias, unidades o niveles de dificultad dentro de una misma sesión.


Por ejemplo, en vez de resolver 20 ejercicios idénticos de ecuaciones, puedes combinar:


●      Ecuaciones.

●      Porcentajes.

●      Proporcionalidad.

●      Geometría.

●      Interpretación de gráficos.


Cuando todos los ejercicios son iguales, sabes de antemano qué procedimiento debes aplicar. En una prueba real, en cambio, primero tienes que identificar qué tipo de problema tienes enfrente y luego seleccionar una estrategia.


Una investigación publicada en Memory & Cognition encontró que alternar temas durante la práctica puede favorecer tanto la memoria como la capacidad de resolver problemas nuevos, aunque sus efectos pueden variar según la tarea y el momento de la evaluación (Samani y Pan, 2021).


¿Cómo usarla para preparar la PAES?


Puedes comenzar una sesión practicando un contenido específico y terminar con un bloque mixto. Así desarrollas primero el procedimiento y luego practicas la capacidad de reconocer cuándo debes utilizarlo.


Los ensayos cumplen un papel importante en esta estrategia, porque te obligan a cambiar de contenido, administrar el tiempo y tomar decisiones bajo condiciones similares a las de la prueba.


Eso sí, no necesitas preparar todas las pruebas con la misma intensidad. Antes de organizar tu calendario, conviene confirmar cuáles exige tu carrera. Por ejemplo, puedes revisar cómo saber si necesitas rendir la PAES M2 y distribuir tu tiempo según las ponderaciones de tus opciones universitarias.


4. Autoexplicación: demuestra que entendiste


La autoexplicación consiste en explicar con tus propias palabras qué estás haciendo, por qué un procedimiento funciona o cómo se relaciona una idea con otra.


Estudiante resolviendo ejercicios con un computador mientras aplica técnicas de estudio para preparar la PAES.

No es repetir una definición de memoria, sino construir una explicación que tenga sentido para ti.


Un metaanálisis que reunió 64 investigaciones encontró un efecto positivo de la autoexplicación sobre el aprendizaje. Esta estrategia puede ayudar a recordar, comprender y aplicar lo estudiado en situaciones nuevas (Bisra y otros, 2018).


Puedes utilizar preguntas como:


●      ¿Por qué esta alternativa es correcta?

●      ¿Por qué las otras opciones son incorrectas?

●      ¿Cómo llegué a este resultado?

●      ¿Qué concepto necesito para resolver el problema?

●      ¿En qué se parece este ejercicio a otro que ya resolví?

●      ¿Podría explicárselo a alguien que no conoce el tema?


Si no puedes explicarlo con claridad, probablemente necesitas volver al contenido, pedir ayuda o revisar un ejemplo.


“Cada estudiante necesita identificar qué estrategias le permiten comprender, organizarse y sostener el aprendizaje. No existen soluciones completamente estandarizadas, porque el rendimiento también depende de los hábitos, la gestión emocional y las necesidades de cada persona”, explica Verónica Ducassou, directora de Orientación Vocacional y Bienestar Estudiantil de Preuniversitario Gauss.


5. Revisión de errores: transforma cada ensayo en una herramienta de aprendizaje


Mirar solamente el puntaje de un ensayo entrega poca información. Para mejorar, necesitas entender por qué te equivocaste.


Una revisión efectiva clasifica los errores, por ejemplo, en:


●      No conocía el contenido.

●      Conocía el contenido, pero no supe aplicarlo.

●      Interpreté mal la pregunta.

●      Me confundí en un cálculo.

●      Respondí demasiado rápido.

●      Me faltó tiempo.

●      Dudé y cambié una respuesta correcta.


Después, define una acción. Si el problema fue conceptual, vuelve a estudiar el contenido. Si fue de aplicación, realiza nuevos ejercicios. Si fue de lectura o manejo del tiempo, practica bajo condiciones similares a la PAES.


Benjamín resume bien la importancia de adaptar el método:


“Cada persona aprende de una manera distinta. Si una forma de estudiar no funciona, hay que buscar otra. Muchas veces no es falta de capacidad, sino simplemente encontrar el método que mejor se adapte a cada uno”.

6. Dormir y descansar también forma parte del estudio


Dormir no es tiempo perdido. Durante el sueño, el cerebro participa en procesos relacionados con la consolidación de lo aprendido.


Dos revisiones metaanalíticas sobre privación de sueño encontraron que dormir menos puede perjudicar tanto la incorporación de información nueva como su consolidación posterior (Newbury y otros, 2021).


Por eso, estudiar toda la noche antes de un ensayo puede ser contraproducente: llegas con más información recién revisada, pero con menos capacidad para concentrarte, recordar y tomar decisiones.


Verónica Ducassou recalca que la preparación no depende únicamente de manejar contenidos:


“El sueño, la alimentación, la organización del tiempo y la regulación de la ansiedad también influyen en la capacidad de concentrarse y rendir. Una preparación integral debe considerar todos esos factores”.

Si sientes que la presión está interfiriendo con tu rutina, puedes complementar estas técnicas con las recomendaciones para prepararse para la PAES sin estrés.


¿Qué técnicas tienen menos respaldo cuando se utilizan solas?


Subrayar, releer y copiar resúmenes no son actividades inútiles, pero su efecto es limitado cuando se transforman en la parte principal del estudio.


El problema es que resultan fáciles y familiares. Al reconocer el contenido mientras lees, puedes sentir que ya lo aprendiste, aunque después no seas capaz de recordarlo sin ayuda.


Puedes seguir usándolas como primer acercamiento, pero conviene combinarlas con una acción activa:


●      Después de subrayar, formula preguntas.

●      Después de leer, cierra el texto y escribe lo que recuerdas.

●      Después de hacer un resumen, úsalo para responder un miniensayo.

●      Después de ver un ejercicio resuelto, intenta resolver otro sin mirar el procedimiento.


Una rutina de estudio basada en evidencia para preparar la PAES


Una sesión de 60 minutos podría organizarse así:


  1. 10 minutos: responde preguntas sobre lo estudiado anteriormente, sin mirar apuntes.

  2. 15 minutos: revisa un contenido nuevo o una dificultad detectada.

  3. 20 minutos: resuelve ejercicios sin ayuda.

  4. 10 minutos: mezcla preguntas de distintas unidades.

  5. 5 minutos: registra tus errores y define qué debes volver a practicar.


Luego programa una revisión breve para los días siguientes. De esta forma combinas recuperación, espaciamiento, práctica intercalada, autoexplicación y análisis de errores.


No existe una técnica perfecta para todos


La ciencia permite identificar estrategias que, en promedio, funcionan mejor que otras. Sin embargo, eso no significa que todos los estudiantes deban utilizarlas exactamente de la misma manera.


La asignatura, el nivel inicial, el tipo de dificultad y la meta de puntaje importan. Quien necesita memorizar conceptos de Biología puede beneficiarse de tarjetas y recuperación espaciada, mientras que alguien que prepara Matemática necesitará más resolución de problemas, comparación de procedimientos y práctica intercalada.


Lo importante es dejar de medir el estudio únicamente en horas y empezar a medirlo en aprendizaje: qué puedes recordar, qué sabes aplicar, qué errores dejaste de cometer y qué contenidos todavía necesitas reforzar.


En Preuniversitario Gauss, el diagnóstico inicial, los cursos reducidos, los ensayos y el seguimiento personalizado permiten detectar esas necesidades y construir una estrategia de preparación ajustada a cada estudiante. Porque una buena técnica de estudio no es la que parece más exigente, sino la que te ayuda a avanzar de forma comprobable hacia tu objetivo.


Preguntas frecuentes sobre técnicas de estudio


¿Cuál es la técnica de estudio más efectiva según la ciencia?


La práctica de recuperación y el estudio espaciado se encuentran entre las técnicas con mayor respaldo. Combinarlas permite recordar activamente la información y volver a practicarla antes de olvidarla.


¿Cuántas horas al día debería estudiar para la PAES?


No existe una cantidad idéntica para todos. Depende de tu diagnóstico, metas y disponibilidad. Es preferible estudiar de forma constante y concentrada durante bloques manejables que realizar jornadas extensas sin práctica activa ni descanso.


¿Sirve hacer ensayos PAES todas las semanas?


Sí, siempre que revises los resultados y analices cada error. Hacer ensayos sin estudiar las equivocaciones puede ayudarte a familiarizarte con la prueba, pero limita el aprendizaje que podrías obtener de ellos.


¿Subrayar y resumir sirven para estudiar?


Pueden servir como apoyo, pero no deberían ser las únicas técnicas. Después de subrayar o resumir, intenta recuperar la información sin mirar y aplícala en preguntas o ejercicios.


¿Es mejor estudiar una sola materia al día?


Depende del objetivo. Para aprender un procedimiento nuevo puede ser útil concentrarse primero en una materia. Para fortalecer la discriminación entre problemas y prepararte para la PAES, también conviene incorporar bloques que mezclen contenidos.


¿Cómo puedo saber si una técnica me está funcionando?


Evalúa si puedes recordar el contenido sin apoyo, resolver ejercicios nuevos, explicar el procedimiento y reducir tus errores en los ensayos. Sentir que una materia resulta familiar no siempre significa que ya la dominas.


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