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¿Qué buscan hoy las universidades en los estudiantes?

  • Equipo Preu Gauss
  • hace 5 horas
  • 6 min de lectura

Las universidades buscan estudiantes con una base académica adecuada para la carrera que eligen, una trayectoria escolar consistente y las competencias necesarias para enfrentar las exigencias de la educación superior. En Chile, estos atributos se reflejan principalmente en los puntajes PAES, las Notas de Enseñanza Media (NEM), el Ranking de Notas y en algunas carreras o vías especiales, en antecedentes adicionales.


Estudiantes de enseñanza media preparándose para ingresar a la universidad, con cuadernos, libros y computadores durante su preparación para la PAES.

Sin embargo, obtener un buen puntaje es solo una parte del desafío. La autonomía, la capacidad de organizarse, el pensamiento crítico, la perseverancia y una elección vocacional informada son cada vez más importantes para adaptarse a la universidad y avanzar con éxito en una carrera.


¿Qué consideran las universidades para seleccionar a sus estudiantes?


En el Sistema de Acceso a la Educación Superior chileno, cada universidad define los requisitos y ponderaciones de sus carreras. Para la admisión centralizada se consideran cinco factores principales:


●      Puntaje NEM.

●      Puntaje Ranking.

●      PAES de Competencia Lectora.

●      PAES de Competencia Matemática 1 (M1).

●      PAES electiva de Ciencias o de Historia y Ciencias Sociales.


Algunas carreras también exigen la PAES de Competencia Matemática 2 (M2) o pruebas especiales. Por eso, dos universidades pueden evaluar de manera diferente a un mismo postulante, incluso cuando ofrecen una carrera similar. Para verificar este requisito, puedes revisar la guía de Preu Gauss sobre cómo saber si necesitas rendir la PAES M2.


De acuerdo con el portal oficial de Acceso a la Educación Superior, cada institución puede establecer sus propios requisitos y criterios de admisión. Revisar las ponderaciones, los puntajes de corte referenciales y las exigencias particulares de cada carrera es, por lo tanto, una parte esencial de cualquier estrategia de postulación.


1. Una buena preparación académica


Las universidades necesitan saber si el estudiante cuenta con los conocimientos y habilidades básicas para desenvolverse en la carrera. La PAES no busca medir solamente cuánto contenido puede recordar una persona, sino cómo utiliza lo aprendido para comprender información, resolver problemas y aplicar conocimientos en distintos contextos.


Esto explica por qué la preparación no debería limitarse a memorizar fórmulas o respuestas. Comprender los contenidos, practicar con regularidad y aprender a reconocer distintos tipos de preguntas permite desarrollar competencias que también serán necesarias durante la universidad.


Benjamín Martínez, exalumno de Preuniversitario Gauss y estudiante de Medicina, aumentó su resultado en Ciencias desde aproximadamente 750 puntos hasta alcanzar los 1.000. Según explica, contar con una estructura fue fundamental:


“Había contenidos que simplemente no vimos en el colegio. El preuniversitario me facilitó muchísimo el proceso porque ya tenía el material organizado, las guías y toda la planificación”.

Para quienes están considerando esta carrera, la nota sobre cuántos puntos se necesitan para estudiar Medicina permite entender cómo funcionan los puntajes de corte y las ponderaciones en distintas universidades.


2. Una trayectoria escolar consistente


Las notas obtenidas durante la enseñanza media también importan. El NEM considera el promedio de primero a cuarto medio, mientras que el Ranking reconoce la posición relativa del estudiante dentro de su contexto escolar.


Según el DEMRE, el Ranking es uno de los factores de selección para la postulación centralizada, junto con el NEM y los resultados de las pruebas PAES. Esto significa que las universidades no observan únicamente el desempeño alcanzado en los días de rendición, sino también el trabajo desarrollado a lo largo de la enseñanza media.


En términos prácticos, la constancia importa. Mantener buenos hábitos desde los primeros años puede ser tan relevante como preparar correctamente las pruebas de admisión.


3. Capacidad para comprender y resolver problemas


Las universidades esperan que sus estudiantes puedan analizar información, establecer relaciones y tomar decisiones fundamentadas. Estas habilidades aparecen de distintas maneras en la PAES:


●      En Competencia Lectora, al interpretar, evaluar y relacionar información.

●      En Matemática, al plantear estrategias y resolver problemas.

●      En Ciencias, al analizar evidencia y aplicar conocimientos científicos.

●      En Historia y Ciencias Sociales, al interpretar fuentes y comprender procesos.


Por eso, una preparación efectiva debe enseñar a razonar frente a una pregunta y no solo a reconocer una respuesta aprendida anteriormente.


4. Autonomía y hábitos de estudio


En la universidad existe menos supervisión diaria que en el colegio. Cada estudiante debe organizar sus horarios, cumplir plazos, preparar evaluaciones y pedir ayuda cuando la necesita.


La autonomía no significa estudiar sin apoyo, sino aprender a hacerse cargo del propio proceso. Esto incluye identificar qué materias necesitan refuerzo, distribuir el tiempo de manera realista y mantener una rutina incluso cuando la motivación disminuye. En este sentido, conocer qué hábitos comparten los estudiantes que alcanzan buenos resultados puede ayudar a construir una preparación más efectiva y sostenible.


Benjamín Martínez reconoce que la disciplina fue una de sus principales fortalezas, pero también que durante su preparación hubo un periodo en que perdió el ritmo:


“Aprendí que lo ideal es mantener la constancia durante todo el año”.

La experiencia muestra que los avances importantes rara vez dependen de una sola jornada intensa de estudio. Normalmente son el resultado de prácticas sostenidas, revisión de errores y metas graduales. De hecho, existen características comunes entre los alumnos que logran progresos sostenidos en la PAES, como la constancia, la capacidad de corregir errores y el uso activo de la retroalimentación.


5. Claridad vocacional


Las universidades no siempre evalúan directamente la motivación en la admisión regular, pero tener claridad sobre la carrera elegida puede marcar una gran diferencia después del ingreso.


Una decisión vocacional informada permite enfrentar con mayor convicción los ramos complejos, las etapas de adaptación y las dudas que pueden surgir durante el proceso. Para elegir, no basta con preguntarse qué asignatura gusta más. También es necesario conocer las características de la carrera, su campo laboral, las habilidades que exige y el estilo de vida al que puede conducir.


Estudiantes en sus primeros días de universidad

“Hoy elegir una carrera requiere combinar autoconocimiento con información sobre el mundo laboral. Los intereses son importantes, pero también lo son las habilidades, los valores personales y el tipo de vida que cada estudiante quiere construir”, explica Verónica Ducassou, directora de Orientación Vocacional y Bienestar Estudiantil de Preuniversitario Gauss.


Grecia Ruiz, exalumna de Gauss y estudiante de Ingeniería Civil Industrial en la Pontificia Universidad Católica, utilizó la orientación vocacional para evaluar otras posibilidades y confirmar su decisión:


“Me ayudó a no cerrarme únicamente a una opción y revisar otras alternativas, aunque finalmente confirmé que esta era mi vocación”.

6. Perseverancia y capacidad de adaptación


Ingresar a la universidad no significa que todo será fácil. Las instituciones reciben a estudiantes que deberán enfrentarse a nuevos métodos de enseñanza, mayores cargas de trabajo y evaluaciones más exigentes.


Por eso, la capacidad de aprender de los errores, cambiar una estrategia que no funciona y buscar apoyo puede ser tan importante como el rendimiento inicial.


Grecia Ruiz resume esa actitud en una palabra: determinada.


“Cuando me propongo una meta, trabajo hasta conseguirla. Antes era para obtener buenas notas y hoy es para aprobar ramos muy exigentes en la universidad”.

La perseverancia no consiste en repetir siempre lo mismo, sino en observar los resultados y ajustar el camino cuando sea necesario.


7. Talentos y experiencias que van más allá del puntaje


Aunque la vía centralizada se basa principalmente en factores académicos, algunas universidades también ofrecen ingresos especiales que reconocen trayectorias, contextos o talentos particulares.


Existen vías relacionadas con:


●      Rendimiento académico destacado dentro del contexto escolar.

●      Liderazgo.

●      Deporte.

●      Arte o música.

●      Ciencia, innovación y emprendimiento.

●      Pueblos originarios.

●      Situaciones de discapacidad.

●      Programas de equidad e inclusión.


Por ejemplo, la vía Talento e Inclusión de la Universidad Católica está dirigida a estudiantes de establecimientos públicos o subvencionados que han demostrado un rendimiento académico destacado pese a enfrentar mayores barreras educativas. El programa PACE, por su parte, considera la trayectoria escolar y el desempeño relativo de estudiantes pertenecientes a establecimientos adscritos.


Estas alternativas no reemplazan automáticamente los requisitos académicos. Cada una posee condiciones, fechas y procesos de postulación propios que deben revisarse directamente en los sitios oficiales.


Entonces, ¿basta con obtener un buen puntaje PAES?


Un buen puntaje PAES es determinante para competir por una vacante en muchas carreras, pero no actúa de manera aislada. Las universidades consideran distintas ponderaciones y, una vez dentro, el estudiante necesita habilidades que ninguna cifra garantiza por sí sola.


La preparación más completa combina:


  1. Una meta de puntaje basada en las ponderaciones de la carrera.

  2. Dominio de los contenidos y competencias evaluadas.

  3. Hábitos de estudio sostenibles.

  4. Capacidad para revisar errores y ajustar estrategias.

  5. Una elección vocacional informada.

  6. Herramientas para manejar la presión y pedir ayuda.


Este último punto también es importante: prepararse para la PAES no tiene por qué ser un proceso solitario. Sentirse acompañado durante el año de preparación puede ayudar a resolver dificultades a tiempo, sostener la motivación y enfrentar con más herramientas los momentos de presión.


¿Cómo prepararse para el tipo de estudiante que busca la universidad?


El primer paso es investigar las carreras y universidades de interés. Luego se deben revisar sus ponderaciones, requisitos, vías de admisión y puntajes de referencia. Con esa información es posible realizar un diagnóstico y definir metas concretas para cada prueba.


También es importante elegir una preparación adecuada para las características de cada persona. Algunos estudiantes pueden avanzar de manera autónoma, mientras que otros necesitan grupos reducidos, seguimiento y retroalimentación frecuente. Antes de tomar una decisión, puede ser útil conocer qué diferencia a un preuniversitario personalizado de otras alternativas.


En Preuniversitario Gauss, este proceso se aborda mediante un diagnóstico inicial, cursos reducidos, seguimiento académico y orientación vocacional. La meta no es solamente ayudar a subir un puntaje, sino preparar estudiantes capaces de tomar decisiones informadas, organizar su aprendizaje y llegar a la universidad con herramientas para enfrentar una etapa mucho más exigente.


Porque ingresar a una carrera es un gran objetivo, pero estar preparado para aprovechar esa oportunidad es lo que permite proyectarse más allá de la PAES.


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